Las causas de la tristeza

Una de las partes qué más me gusta de mi tesis es aquella que se refiere a las causas, los efectos y los remedios de la tristeza porque uno de los remedios que alivian el malestar generado por esta emoción concreta me llevó a estudiar más detenidamente el fenómeno de la amistad. El consuelo y la compañía de los seres queridos y amigos reduce el malestar de aquel que se encuentra en un momento de dificultad porque el peso de la tristeza se reparte entre varias personas cuando es compartida. Quizá alguien se pregunte si la tristeza pesa. Lo cierto es que sí: algunos enfermos de depresión sienten que tienen una piedra pesada sobre sus espaldas por eso arrastran un agotamiento continuado y pereza durante meses. En definitiva, las emociones pueden llegar a somatizarse llegando incluso al extremo de provocar una enfermedad. Pero es importante saber que el placer de saberse querido y acompañado por los demás es una medicina fundamental para la tristeza, ya que toda tristeza, disminuye como consecuencia de algún placer.

Por tanto, toda tristeza disminuye si es compartida, y a su vez, toda alegría aumenta cuando se comparte con otras personas. Este hecho queda claramente de manifiesto en que las personas se reúnen para celebrar determinados acontecimientos: cumpleaños, bautizos, navidades, cenas de amigos... Os invito a celebrar también acontecimiento naturales y cotidianos de la rutina diaria que en ocasiones pasan desapercibidos por su cotidianeidad pero que pueden llegar a ser extraordinarios cuando se valoran como es debido.

Desde este blog quiero dar las gracias a aquellos que me están acompañando con pequeños o grandes gestos en esta recta final de tesis. También quiero dar las gracias a aquellos alumnos de inteligencia emocional que me hacen saber a través del correo electrónico que siguen el blog también en verano. El hecho de saberme acompañada incluso en la distancia me hace sobrellevar de la mejor forma posible los nervios previos a una defensa de tesis. Lo cierto es que a veces, la espera de los cuarenta días que hay entre que se deposita el trabajo y se defiende pueden llegar a hacerse demasiado largos y en cierto modo, creo que ya me hubiese gustado pasar ese momento (quizá sea por mi carácter un tanto impaciente).
No he ido a demasiadas defensas de tesis, sin embargo, hace tres años estuve en el examen de mi amigo A. R que es profesor de la Universidad Panamericana (México) y me pareció una ceremonia bonita para cualquier doctorando que está a punto de convertirse en doctor. De momento, he disfrutado mucho con la cara de ilusión que han puesto aquellos que han visto mi trabajo en formato de libro. Sus ojos de sorpresa me hace valorar más todavía todas las horas que he invertido en mi investigación a lo largo de estos años.
Muchas gracias y buen fin de semana.
M.N
P.D Os recomiendo atender a la letra de una canción de Eros titulada "Dímelo a mí" que muestra a través de la música aquello que ya dije anteriormente: toda tristeza disminuye a través del consuelo proporcionado por otro ser humano: http://www.quedeletras.com/video-112595-videoclip-eros-ramazzotti-dimelo-a-mi/

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