Reflexiones de un lunes por la mañana

Hace algunos días alguien que leyó este blog y que me conoce en persona me dijo que le pareció un lugar demasiado espiritual. Para contrastar opiniones, le pregunté a otra amiga que me conoce desde la infancia y cuya opinión es diferente. Puedo ser espiritual, porque tengo inquietudes, me hago determinadas preguntas, cuestiono la realidad y tengo afán de búsqueda interior constante.

Sin embargo, soy una persona con inquietudes también muy terrenales a la que le gusta disfrutar, reírse, ir al cine, hablar de tonterías, me gusta la moda, la ropa y los complementos... Las personas podemos llegar a tener tantas facetas que pretender encasillar a alguien en un rol determinado resulta un tanto injusto no tanto para el otro sino para nosotros mismos que nos alejamos de los demás por determinados prejuicios o porque nos asusta la diferencia.

A veces cuesta ir más allá de uno mismo, dependiendo del estado de ánimo, de la situación personal, de la situación del otro o de aquello que nos muestra. Alguien puede llegar a sentirse un tanto incómodo si no siente que existe recipricidad mutua, es decir, ganas de construir una amistad de forma común. Todos tenemos nuestras limitaciones internas porque tratar determinados temas en la teoría resulta más fácil que en la práctica: y no existe nada más práctico que la propia vida.

Las personas evolucionamos, cambiamos y mejoramos. Pretender ser perfecto es la mayor limitación con la que tiene que cargar aquel que tiene miedo a vivir determinados aspectos de la realidad.

Hoy lunes, os animo a vivir y a celebrar la vida que innunda vuestra alma de una esperanza, en ocasiones, ignorada. Todos tenemos una naturaleza humana común, por tanto, todos tenemos determinadas carencias y debemos aprender a convivir con ellas. A días, se hace más fácil, y a días, más difícil. Lo importante, es mantener un objetivo firme en el horizonte del mañana.

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