GRACIAS POR ESTAR AHÍ

Tal vez nos decubrimos a nosotros mismos cuando estamos en contacto con el otro. Un otro que es diferente a nosotros y a la vez semejante. Esa alteridad nos complementa en tanto que todo ser humano lleva dentro de sí mismo la apertura hacia el ser. El conocimiento y la voluntad como dimensiones espirituales del hombre remiten a un objeto externo. En el caso del conocimiento, la idea mental o concepto lógico remite a un objeto real. En cambio, en el caso de la voluntad, su objeto propio es el bien. Un bien en forma de amor que no sólo remite a las personas sino también a deseos, a planes concretos, a objetivos y a cosas.

La dimensión del hombre como individuo es fundamental, por tanto, debemos cultivar la reflexión, mirar hacia dentro cuando nuestro organismo nos habla a través de diferentes emociones que nos alertan de que algo no va bien (ya sea tristeza, ansiedad, pena, decepción), tender a la superación personal y estar en una búsqueda constante de la felicidad... Sin embargo, ya domina en exceso la dimensión individual del hombre (y además de forma negativa en nuestro tiempo a través del individualismo), por tanto, hoy quiero invitarte a que no descuides tu dimensión social y relacional: nos completamos y perfeccionamos sólo a través del contacto sincero y abierto con el otro.

En las últimas semanas he vivido una situación repetida. De pronto, personas que no me conocían de nada se sentaban junto a mí en el asiento del autobús y comenzaban a contarme su vida con una aparente total confianza. Ún hecho que me hace pensar en la soledad que arrastran muchas personas. Cada vez existen más formas de comunicación, sin embargo, falla la principal: la comunicación personal, el cara a cara, el tú a tú que fluye libremente en la riqueza de la interacción y en el cultivo de la amistad o el amor.

En parte, nos descubrimos y conocemos en contacto con el otro. Y sólo así la otra persona puede llegar a conocernos tal y como somos. Cada persona es un mundo. Cada comportamiento es diferente. Algunas personas siempre me dicen que sí ante cualquier plan que propongo, sin embargo, prácticamente nunca tienen iniciativa para proponer ellos una idea. Otras siempre me escriben cuando me ven en el mesenger aunque sólo sea para saludarme pero hay quienes nunca me dicen nada. He conocido amigos de verdad que no cambian conmigo en la distancia, sin embargo, hubo otros de los que no supe nada más. A veces, han sido las personas de las que menos esperaba las que más me sorprendieron. Aquellos que me hablaron con hechos más que con palabras y quizá tuvieron la generosidad de darse en el momento que más cuesta: cuando se conoce a alguien y hay que comenzar a dar muestras de que se desea construir una amistad (siempre existe el miedo de que ese interés no sea recíproco o de no caer bien al otro).

Yo no puedo medir el cariño que otra persona me tiene a mí porque yo no estoy dentro del otro. Sin embargo, sí sé que por mi modo de ser yo agradezco las muestras de cariño, yo agradezco el trato personal, los detalles... Agradezco que me respondan a los mails pero valoro más todavía los mails enviados por iniciativa propia (de lo contrario, parece que todo funciona como un mecanimo de estímulo respuesta). Hace sólo unas semanas, una de esas personas que no me conocía de nada y comenzó a contarme su angustia sobre su vida sentimental actual me preguntó: "¿Cómo puedo saber que ese chico está interesado en mí?" "¿Tú cómo sabes que un chico se gusta de ti?" Así que en ese momento, sólo le dije: "No lo sé, lo sé cuando él me lo dice". Siempre que entramos en interacción con otro ser humano a cualquier nivel nos movemos en el plano de la incertidumbre. Sin embargo, creo que los hechos son una garantía que define el cariño que una persona puede tenernos y va más allá de tantas palabras que a veces se dicen por decir: "ya quedaremos", "ya hablaremos". Frases lanzadas al vacío que no se concretan en el tiempo y que seguramente convendría no pronunciar. Es un verdadero sin sentido hablar por hablar y fomentar la apariencia en lugar de la autenticidad.

Sin embargo, en ese momento también me sorprendía que una chica que no me conocía de nada me tomase como confidente de su historia y me hablase tan libremente del chico que le gusta quizá porque yo soy diferente y no cuento nada a mis mejores amigos hasta que creo que puedo ser correspondida. Es la riqueza de la diversidad. El fenómeno de lo humano que trasciende los esquemas de la pura norma: bienvenido al mundo de la libertad.

Finalmente, hoy quiero dar las GRACIAS a todos aquellos que de una u otra manera, en mayor o menor medida, me concenden el privilegio de formar parte de su vida.

Con cariño.

Comentarios

  1. Hola, MN:
    Las relaciones personales son un mundo, bien lo dices. Por eso es importante ir con prudencia, hasta conocerse algo mejor y así interpretar mejor las palabras y las acciones. El tiempo (¡ese segundero!) nos pone a todos en nuestro sitio, tarde o temprano. Todos nos equivocamos en algún momento, incluso sin quererlo, pues nunca podemos satisfacer completamente las expectativas que otros pueden poner en nosotros, pero el tiempo ayuda a ver si hubo o no mala intención, si ha habido o no intención de aprender de los errores, etc.
    Un beso y hasta dentro de ¡¡unas horas!!

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  2. Ya sé que no sé nada. Hace unos días puse un comentario en tu "Mi blog", pensando que automáticamente tendrías conocimiento del mismo. En una palabra, que el "sistema" llamaría tu atención, pero ya se ve que no actúa así. Al parecer lo hace como el individu@ que no se atreve a dirigirte la palabra cuando te encuentra en el autobús, o en la calle, o en el portal de tu casa... y por lo tanto queda en la más oscura de las sombras. Bien, Maite, me encanta leer tu comentarios y noto la agradable sensación que se produce al unir tus experiencias jòvenes con la experiencia de años que vive en mi. Pedrito

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  3. Hola Eva qué tal ayer la vuelta a Barcelona? Qué bien lo pasamos todos los amigos, ya me mandarás alguna foto. Será un día de esos que quedará en el recuerdo y en mi memoria. Un abrazo.

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  4. Querido Pedro:
    Qué alegría recibir un comentario tuyo. Qué tal estás? qué te puedo decir? Te admiro por todo lo que sabes y también te admiro por tu forma de ser. Creo que no hay muchas personas como tú en el mundo que se den tanto a los demás. Eres alguien GRANDE y estoy orgullosa de ser tu sobrina.

    Con todo el cariño.
    M.N

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