Aprender a decir adiós

A veces, me gustaría recibir sin tener que pedir. En ocasiones, me gustaría que otra persona adivinase cómo me siento sin tener que decirlo. Por momentos, me encantaría saber si soy objetiva al analizar un hecho determinado y concreto. No es sencillo descifrar el lenguaje propio de las relaciones interpersonales y el código que envuelve a la mente humana cuando hablamos de reciprocidad en términos de igualdad y equidad. ¿Cómo se puede saber que alguien da más de lo que recibe cuando a lo mejor la otra persona considera que da lo máximo de sí misma? A lo mejor, sólo a lo mejor queda la opción de asumir que cada persona es como es, o también, la opción de despedirte interiormente y decir adiós. Se puede decir adiós de muchas maneras, no siempre implica perder el contacto definitivo con la persona pero supone crear una distancia interna que procede del color gris que genera la decepción. En ese momento, algo ha cambiado. Por eso, decir adiós, siempre genera TRISTEZA porque hay algo que se pierde de manera irremediable.
Hoy me despido dándoos las gracias a todos aquellos que habéis apoyado y que apoyáis este blog con vuestras visitas y comentarios porque para mí es importante saber que existe alguien al otro lado que me acompaña. Creo que el espíritu de este blog siempre se ha caracterizado por el optimismo, sin embargo, existen momentos en los que aunque duela conviene despedirse (sin ni siquiera decirlo) de determinadas personas antes de sentirte poco valorado/a o utilizado/a. La duda siempre estará ahí: ¿Cómo se puede saber que alguien da más de lo que recibe cuando a lo mejor la otra persona considera que da lo máximo de sí misma?
No lo sé; aunque me encantaría saberlo... ¿Tienes la respuesta?

Comentarios

  1. Igual todo es mas sencillo, nosotros sentimos y actuamos como creemos, el resto llegará solo. Nunca podemos estar dentro del otro.
    Debemos confiar y seguir a nuestra intuición, si nos equivocamos pues a seguir. Al final siempre te rodearás de quien para ti, tenga algún sentido.
    No se si te saco de dudas.
    Besos
    1.1

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  2. Hoy siento una extraña preocupación. La duda que planteas es de dificil respuesta. Por eso creo que lo mejor es no llegar a plantearnos nunca la pregunta de cómo saber si damos o recibimos más, si se nos utiliza o se nos valora mucho, o se nos valora poco. Y creo que la respuesta está en cada uno de nosotros. Si somos sinceros y nos valoramos en verdad y sin engaños. Si damos en cada momento el máximo de lo que podemos dar, debemos sentirnos satisfechos sin entrar a valorar las respuestas que nuestros actos generan en los demás. Lo que yo pueda pensar o hacer en un momento concreto, no vale más ni vale menos que lo que cualquier otro pueda pensar o realizar en otro momento determinado. Lo que importa en realidad es la nota que yo me doy. Si soy sincero conmigo mismo, y procuro serlo con los demás, es lo que verdaderamente importa. La respuesta del otro, o de los otros, será muy respetable y deberá ser tenida en cuenta, pero siempre será una opinión que no debe tener una mayor trascendencia. Con mucho cariño. 0.1

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  3. Vuestros comentarios me han tenido pensando y pensando por el trasfondo que tienen y la profundidad.
    Quiero aclarar a O.1 que es verdad que no debemos hacernos esa pregunta. Más bien esa pregunta surge en situaciones concretas cuando hay una voz interior que nos habla o un malestar. A partir de ahí comenzamos a analizar los motivos y a lo mejor llegamos a la conclusión de que damos más de lo que recibimos y sentimos cierto desgaste interno. Tampoco se trata de que este pensamiento sea egoista, simplemente, es humano y yo creo que todos lo hemos experimentado en algún momento de nuestra vida con alguna persona en concreto (igual que otras personas lo habrán sentido con nosotros). Hay una frase que me ha encantado de 1.1: "Al fianl, siempre te rodearás de quien para tí tenga algún sentido". Eso es cierto, pero al final, cuando nos damos al otro aspiramos a que ese sentido sea mutuo y recíproco. Voy a seguir pensando en vuestros comentarios que me han parecido muy acertados y en breve volveré a responderos. Gracias a los dos por leer el blog con cariño y aportar vuestro conocimiento vital.

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  4. Cuando alguien siente por ti, o mira a través de ti. Accede a esa ventana, en la que se observa la perfección pasar. Una obra de amor correspondida en forma y tiempo. A esta orilla se puede acercar alguien en algún momento. Pero nadie puede estar dentro de ti, sentir por ti, vivir por ti. Se puede acercar, pero siempre habrá un aroma, escondido solo en tu interior.
    Pienso en el amor más grande que conozco. Y es el amor de una madre a un hijo.
    El hijo también pone alas y vuela,……….. Sientes y vives por él, pero el respira su propio aroma.
    Podemos soñar, que alguien sienta y viva en tu mismo baile. Pero también conviene despertar del sueño.
    Abrir las ventanas, las puertas, respirar aire puro y cargar el interior de buenos propósitos y sonreír, vivir, aceptar, luchar y seguir luchado, dar sin esperar respuesta, aquí es donde hay que hacerse fuerte, diciendo adiós, sin despedirse, sin esperar nada a cambio.
    Bueno no se si te lío, te ayudo o te invito a seguir pensando
    Un abrazo
    1.1

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  5. Me encanta pensar acompañada porque las verdaderas ideas surgen en el diálogo. Gracias por apostar por este espacio como vía de reflexión. Es importante abrir el corazón para poder aprender unos de otros. Graciaaassss.

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  6. Yo lo he sentido, he estado en los dos lados, cuando se da mas y cuando se da menos. La naturaleza llega a un solo lugar, desboca en una sola palabra..."equilibrio", todas nuestras decisiones, pensamientos y situaciones, tarde o temprano buscaran el equilibrio, de ahi nace un "adios" o tambien un "bienvenido". Pero hay situaciones que varian, como el amor de una madre a un hijo, que es inmensamente desproporcionado en cuanto al dar y recibir, pero por alguna extrania razon, hay equilibrio.

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