¿Por qué?

Por qué vivir. Por qué morir. Tal vez para recorrer el camino que hay en medio...
Para caer y volver a levantarnos. Confiar y volver a perder la esperanza en el ser humano.
Comprender sin juzgar. Escuchar sin herir. Ese es el objetivo, esa es la meta más allá de la decepción que a veces sentimos flota el eco de la vida como un manantial de fuerza.
Cuando sufras, y las lágrimas recorran tu rostro sin poder controlar su fuerza, piensa sencillamente que debes encontrar tu propio equilibrio para sonreír. Tal vez quien te hirió tenga un motivo profundo que desconoces.
Me gustaría comprender cada rincón escondido de la mente ajena para poder explicar la lógica que existe en una palabra, en un silencio o en cada olvido. Pero los límites de la filosofía son tan profundos como el alma y el egoísmo.
Pero sobre todo, me gustaría que existiera una medicina inmediata para el dolor del espíritu que como una losa pesa sobre lo más hondo de nuestro cuerpo impidiendo el movimiento. Tal vez, la tristeza es semejante al agua y de ahí surgen las lágrima.
Hoy tengo muchas preguntas y pocas respuestas. Muchos pensamientos y ninguno me gusta. Hoy sólo hoy, quiero pensar, que pronto será mañana. Hoy siento el eco de la vida rozarme de lejos porque por dentro me siento un poco muerta.
Para finalizar quiero compartir con vosotros una nueva alegría profesional puesto que tengo nuevas colaboraciones dentro de mi ámbito profesional. Os invito a leer los artículos que iré publicando en el blog Salud Mente Sana.
Por otra parte, también comparto con vosotros una gran noticia puesto que también colaboro en el blog Salud para mayores. Es una alegría para mí puesto que también soy profesora en la Universidad para Mayores Francisco Ynduráin donde algunos alumnos superan los ochenta años de edad.
Por último, podéis estar al tanto de las noticias relacionadas con el ámbito infantil a través del blog Salud para bebés donde tengo la suerte de escribir.
Muchas gracias y hasta pronto.

Comentarios

  1. Hola, Maite:

    Gracias por compartir tan hermoso fragmento; lo triste no es morir, lo más triste es morir sin vivir.

    Muchas veces es bueno llorar; purifica el alma, yo conozco una persona mayor qué dice "burro viejo no aprende idiomas" su sueño era tocar el arcodeón: y yo siempre le digo que ahora es tiempo de cumplir ese sueño, pero no hay manera por eso me alegra de qué también seas profesora para gente mayor.

    Un beso.

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  2. ola de nuevo Maite: ay, desde el día que llegamos a este mundo (incluso, me atrevería a decir, desde el momento en que fuimos concebidos) iniciamos un camino, una senda, una singladura... sin duda es una llamada al desarrollo pleno que nuestra condición exige, lo cual es tarea, obviamente, de toda la vida.... el caso es, como muy bien dices, que en un momento ( o en varios o incluso en muchos) aparecen las tormentas que amenazan la integridad del buque o que tratan de hacernos perder el rumbo correcto que nos hemos marcado... en definitiva, nos encontramos con el misterio del dolor, el cual tiene múltiples acepciones. y pienso que el dolor del espíritu que citas es mucho peor que el físico. por eso coincido contigo plenamente en aquello que dices: caer y volver a levantarse, tratar de recuperar la esperanza como sea, intentar mantener un equilibrio interior o recuperarlo si se ha perdido. enhorabuena por tus publicaciones, no dudes seguiremos con atención este camino tan enriquecedor (para ti y para los que te leemos y conocemos) que estás desarrollando a través de los posts. bss

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