Existe vida más allá del alzheimer

Esta semana, en la revista Hoy Corazón, podemos leer una entrevista a la modelo Sandra Ibarra que ha luchado a lo largo de muchos años para superar el cáncer. De sus palabras se deduce una idea que me ha encantado: no hay que esperar a superar el cáncer para vivir. Hay vida también durante la enfermedad.
Del mismo modo, creo que existe vida en otra enfermedad temida en nuestro tiempo: el alzheimer. Una enfermedad que no sólo afecta al paciente sino también a la familia. Tal vez por eso, lamentablemente, cada vez son menos los ancianos que son cuidados en casa. Como el individualismo social siga creciendo llegará un día en que habrá más residencias y asilos que casas.

Pero... ¿Es el alzheimer una enfermedad solo de la vejez? Lo cierto es que no... Me explico... La gente joven también nos olvidamos de los demás, no cumplimos promesas que hemos realizado, a veces, incluso, confundimos el nombre de la persona que tenemos delante de nuestros ojos... El alzheimer entendido como falta de memoria resulta todavía más imperdonable en otras etapas de la vida puesto que en este caso se basa en una falta de voluntad y de constancia.
Hace sólo unas semanas, en el telediario, pude ver una noticia en la que se deducía que muchas familias como consecuencia de la crisis económica habían tenido que sacar a los abuelos de la residencia. En aquel momento pensé: "Qué pena que el motivo responda a una cuestión económica y no al cariño".
Conozco el caso de un señor mayor que tiene su mujer ingresada con alzheimer en una residencia y va a visitarle todas las mañanas. Ojalá todos aquellos que tienen a alguien que visitar en una residencia hicieran lo mismo porque existe vida también en el alzheimer y existen momentos para compartir en esa etapa,
Me encanta la gente que da prioridad a las personas antes que al trabajo. Me encanta la gente que tiene tiempo para sorprender al otro. La gente que siente y que ama. La gente que no le asusta querer a los amigos, a la familia ni enamorarse y dejarse sorprender por la vida.
Es una pena pero el sector que está más desconectado de la gente mayor en nuestra sociedad es la juventud. Sería bonito que un nieto acudiese a una residencia para visitar a su abuelo para disfrutar del día igual que ese señor mayor que enamorado acude al final de su vida para estar con su mujer, porque a veces, la memoria no es lo más importante. Aprender a sentir: una asignatura pendiente de una generación que perdió el corazón a mitad de camino entre el egoísmo y la ignorancia emocional.
Tal vez tengo una teoría equivocada del humanismo pero creo que el ser humano dice mucho de sí mismo en función de cómo se comporte y cómo valore a una persona mayor.

Comentarios

  1. Enhorabuena por el artículo. Excelente.

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  2. hola Mchu: así es, hay vida en la salud y también la hay, aunque aparentemente no lo parezca, en la enfermedad... se podría plantear que la enfermedad más grave, sin menospreciar a la gravedad obvia que pueda tener un cancer o un alzeimer, es la del corazón: la que nos impide sentir, amar, la que nos apresa en el egoismo y en la ignorancia emocional, la de quien pasa por este mundo como por un túnel.... bss pablo

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