Adiós al escudo protector

En primer lugar, quiero pedir perdón porque aunque prometí que ayer actualizaría el blog la realidad es que por la noche tuve cena de cumpleaños de una persona de mi familia. Y por la tarde, tuve curso de psicología. Un curso del que estoy sacando montón de ideas para mis artículos. Es un curso que al menos a mí, me ayuda a mirar dentro de mí. Algo que agradezco y a veces, también duele un poco. Duele sencillamente, porque no nos gusta recordar ciertas cosas de nuestra vida que nos hicieron daño o no nos gusta ver ciertas cosas que hay en nosotros. Pero sé que forma parte del proceso de superación personal que debería tener cualquier persona para aprender a vivir mejor.


Es curioso que cuando soy profesora en la Umafy siempre les digo a mis alumnos que el mayor porcentaje de éxito de una clase es de ellos. De que sean gente constante que se compromete y viene todos los días, de que tengan la capacidad de preguntar todo aquello que no entienden y de que vivan luego en su rutina diaria aquello que aprendemos en clase. En cambio, como alumna la impresión que siempre he tenido es que el éxito de una clase y más cuando trata de temas humanos es del profesor. Para mí, este curso no sería igual si el profesor no me inspirase confianza como para contar mis debilidades y mis miedos. Creo que una de sus fortalezas más importante es que consigue sacar lo mejor de cada uno y que es cercano. Algo que puedo decir que no es tan fácil de encontrar dentro del ámbito de la docencia donde a veces hay demasiado ego y demasiada rivalidad.


Ayer vi algo dentro de mí y no me gustó demasiado. ¿Nunca has tenido una coraza para protegerte ni siquiera sabes muy bien de qué? O tal vez si sabes de qué, pero el caso es que la tienes. ¿Qué sentido tiene protegernos de los demás cuando fue una persona en concreto la que nos hizo daño? ¿Por qué poner a prueba a gente nueva que nos puede traer esperanza a nuestra vida? Son preguntas cuya respuesta dejo abierta a tu reflexión y a tu criterio. El caso es que sé que quiero quitarme esta coraza de encima porque muestra una parte de mí que no soy. La de una persona distante por momentos e inaccesible.


Tengo montón de pensamientos dentro sobre este tema que el fin de semana cuando tenga más tiempo pondré en el blog. Mientras tanto, hoy os dejo el artículo que he escrito en Psicoblog sobre Cómo liberarse del escudo protector: http://psicoblog.com/liberate-del-escudo-protector/


Y sí, es evidente que me veo reflejada en lo que he escrito y estoy convencida de que en algo podré ayudar a la gente. De momento, espero ir dejando atrás mis barreras, perder el miedo y dar la oportunidad a la esperanza de vivir con mayor libertad interior.


Todo esto y mucho más se aprende en un curso de psicología práctica cuando te tomas en serio que ser feliz depende sólo de ti mismo. Y cuando tienes la suerte de poder aprender de las experiencias de otros compañeros y el profesor no te deja dormirte en la comodidad del no pensar. Gracias de verdad.


Hoy también quiero acordarme de otro profesor y amigo de la Umafy, B.D que es experto en temas emocionales y es una gran persona que lucha por mejorar su entorno. Alguien que siempre me ha ayudado y ha tenido gestos que le definen como la increible persona que es. En el mundo existen personas buenas, muy buenas, más allá de las heridas que un día, por suerte, dejan de doler ni siquiera sabes muy bien por qué. Tal vez sea la primavera.

Comentarios

  1. Hola Maite y Eva: acabo de dejar comentario en la pag web para dar vidilla... el caso es que es estupendo que los cursos en los que estás implicada enriquezcan tanto a los alumnos como a la profesora, y eso dice mucho tanto de los unos como de la otra. es una palabra que se repite mucho pero no por ello voy a dejar de pronunciarla: enhorabuena! y en relación con el comentario específico de esta entrada, el escudo protector lo llevamos mucha gente, aquella gente que en un momento dado hemos sufrido. ayer vimos en casa la peli el fugitivo de harrison ford. me dió que pensar... un señor que es acusado injustamente de haber asesinado a su esposa no deja de buscar la verdad en todo momento y sobre todo no deja de ejercer de médico en las oportunidades que se presentan. es mas, salva la vida a un chico bajo la mascara de un enfermero que se cuela en un hospital. en este sentido pienso es un ejemplo de superación de un problemon de la leche. en fin, mas allá de las heridas la vida sigue. un gran abrazo, pablo
    pd. no lo tengo registrado, cuando son vuestros cumples mchu y carmen???? mañana me voy a madriles a una comunión. madre mia esto es un no parar jeje. bssss

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  2. otra cosa, Eva tienes nuevo bloggg???

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  3. Hola Eva y Pablo gracias por los comentarios:))) Pablo, sí, Eva ha cambiado la dirección de su blog:)))
    Mi cumple es el 7 de junioooooooooo:))))
    Abrazoooooooooooo
    Maite Nicuesa

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  4. okkk. ya queda menoooooooooss. ta prontito, pablo

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