Hay una carta para ti

Una persona me ha escrito para darme las gracias por un relato que publiqué hace tiempo. La verdad es que cuando escribí ese texto intenté plasmar sobre el papel toda la sabiduría práctica necesaria para vivir feliz. Recuerdo que estaba en la mesa de la biblioteca, un tanto cansada de leer textos del latín, y empecé a sentir la libertad de escribir un relato, claro, sencillo y directo. Un relato que cada vez que lo leo me gusta más y me da paz a mí misma porque creo que a veces, todos tenemos que recordarnos, de vez en cuando, qué es lo verdaderamente importante para ser feliz.


Desde la sencillez de una mesa de doctoranda yo descubrí mucho más que el trabajo que existe detrás de una tesis doctoral. Descubrí lo importante que es la amistad y lo bonito que es conocer gente nueva (la mayoría de mis compañeros eran de otros países). Y de ellos, aprendí algo que me encanta: la naturalidad. ¿Por qué algunas personas se comportan como si hubiese que esperar siglos para pedir el correo electrónico o el teléfono a otra? Creo que es un hecho cultural que nos aleja de nuestra verdadera esencia. La realidad es que tener el corazón despierto al mundo es más que necesario para ser feliz. Y la amistad es uno de los mayores bienes que te puedes encontrar en la vida. Cerrar puertas a personas que te interesan sólo por miedo es como negarte la posibilidad de vivir en plenitud y de crecer interiormente.


Aquí tienes el relato, hoy, Hay una carta para ti:



Se lo dedico a todos aquellos que están sufriendo.

Con cariño.

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