Un poco de magia

Me gusta el cine porque creo que te permite aprender de otras formas de vivir y te acerca a otro modo de ver el mundo. Hay películas que te gustan más o menos en función del momento en que las ves. Hoy, echaron en Telecinco una peli que vi en el cine y que he visto otras muchas veces en la tele: ¿Bailamos? Richard Gere es conocido por Pretty Woman y muchos más títulos. Esta historia me gusta por su sencillez y por muchas más cosas.


Hoy llegué a tiempo de ver la parte final, la escena que me gusta (y que luego puedes ver si quieres a través del vídeo): La escena de un matrimonio que tras años de convivencia se descubre de nuevo. El instante en que él va a buscarle a ella a su trabajo muestra a un Richard Gere con un claro dominio del lenguaje corporal y totalmente seguro de sí mismo como si fuese a buscar a esa chica de la que se ha enamorado en plena adolescencia. Ella, totalmente desbordada por un amor que renace de nuevo y porque se siente querida y deseada no puede casi, articular palabra.


Esto sólo pasa en las películas, me dirás. La realidad es que también pasa en la vida. Cada martes, veo entre mis alumnos de Inteligencia Emocional a un matrimonio que llevan más de cuarenta años casados. Y vienen a clase juntos, la verdad es que me parece romántico ver el amor en los ojos de las personas más allá de las arrugas del rostro.


Existe magia en la vida, lo que tal vez sucede es que existen pocas personas capaces de creer en ella. Demasiada miopía en medio de tanto materialismo. Demasiado egoísmo en medio de tanto individualismo. Yo hoy, me quedo con este pedacito de película porque como decía Platón, hay que ir más allá de lo aparente para alcanzar la verdad de las ideas, del alma y de uno mismo:



Aquí tienes el vídeo, sólo seis minutos. Merece la pena. Dedico también el vídeo a mis tíos por las bodas de oro que este año tuvimos la suerte de vivir y de celebrar.

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