Nunca es tarde

Mi verano, o mejor dicho, estas dos semanas de julio han dado para mucho. Pero especialmente, he podido disfrutar de conversaciones profundas como a mí me gusta. Conversaciones en las que el otro te abre su corazón. Te cuenta sus miedos y sus inquietudes. A mí me gusta apostar por la amistad a nivel individual, es decir, me gusta quedar con las personas con las que he ido creando algún lazo en soledad (no siempre claro está). ¿La razón? La confianza crece mucho más entre dos que en un grupo de diez.

No voy a desvelar ninguna de las conversaciones que he tenido pero sí diré, que a veces, de forma sorprendente ese sufrimiento que sufren algunas personas llega porque viven con la sensación de que ya es tarde para lograr un objetivo. Supuestamente, estamos en una sociedad en la que la esperanza de vida ha crecido de forma notable, sin embargo, parece que tenemos que tener prisa por dar pasos que no son más que un convencionalismo social. Muchas chicas no se plantean tener hijos porque tengan instinto maternal sino porque supuestamente, ya ha llegado la edad. Qué falta de libertad la de creer que sólo existe un camino.



Para empezar, también me sorprende la poca importancia que muchas personas dan al ámbito profesional. Para mí, la juventud es precisamente el momento para formarte, luchar por tu vocación, establecer contactos profesionales, soñar con lo que la vida te pueda traer, conocer gente nueva, hacer nuevos amigos, tener planes diferentes y da igual que sea un lunes o un sábado...


La vida es tan larga que pensar que no hay tiempo me parece un auténtico drama. Si algo he aprendido yo de mis largas conversaciones con los alumnos de la Umafy es que en la vida, hay decisiones que debes pensarte mucho. Hoy os traigo un artículo que lo escribí para regalar esperanza a aquellos que la han perdido por mirar demasiado el reloj: Nunca es tarde.


En el mundo hay muchas parejas, sin embargo, muy pocas (poquísimas) consiguen dar envidia sana. Otras muchas, transmiten un aburrimiento mortal. ¿Sabes por qué? Sencillamente, porque el amor en mayúsculas lo encuentran unos pocos afortunados. Para seguir compartiendo un poco de mi filosofía vital, me despido con otro texto que me encanta: Certezas interiores que te cambian la vida.


Hay gente que vive obsesionada con contar todo de sí misma a los cuatro vientos. Yo creo que si algo debes proteger es tu intimidad y tu corazón. Si quieres cuidar de una historia, especialmente, cuando está empezando, guárdatela para ti y para el otro. O si sientes algo especial por alguien, guárdatelo para ti y lucha. ¿Por qué? Por una parte, porque si la historia se acaba evitas estar dando explicaciones a los demás. Pero también, porque es bueno seguir esas certezas interiores que guían tu vida y que potencian la confianza en ti mismo sin tener que esperar la aprobación y el reconocimiento de nadie más que de ti mismo y de tu conciencia.


Creo que sólo pueden sentir certezas interiores aquellas personas que todavía tienen dentro de sí mismas un alto grado de inocencia. Espero que tú seas una de ellas.

Comentarios

  1. Hola Yaiza, siempre da alegría ver visitas nuevas por el blog. Así que muchas gracias por tu comentario y ya sabes que eres bienvenida. He visitado tu blog, mucha suerte con todos tus proyectos.

    Maite Nicuesa

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