La ética empresarial

La ética es parte de la filosofía. Y supongo que igual que me sucede a mí, también sentiréis en más de una ocasión impotencia ante ciertas noticias que nos hacen ver que los valores brillan por su ausencia en muchos contextos.


En la Universidad de Navarra existe un proyecto que lleva por término Empresa y Humanismo. Una muestra de que el mundo del trabajo y las personas se dan directamente la mano. Para reflexionar sobre esta cuestión, te invito a leer un artículo: La ética empresarial.


Muchas gracias.

Comentarios

  1. Muy interesante, y humano.
    Por desgracia mi experiencia laboral es todo lo contrario. Los valores y la excelencia de un trabajo bien hecho y la honradez cuenta muy poco. Hay que ser trepa, pisar, engañar, esconder expedientes si hace falta, poner caritas al jefe, si eres mujer y llevar un buen escote.. Parece grosero pero todavía funciona. Por supuesto que hay que valer.¡¡¡
    Luego llega la avaricia, la envidias, los que reclaman sus derechos y olvidan sus deberes, y por supuesto a veces se hace justicia y acaban de patitas en la calle ¡¡¡
    Otras veces puede ocurrir que la vida te sorprenda y te regale un trabajo, donde te sientas importante y una pieza en un puzzle que trabaje de forma coordinada, en equipo, con ilusiones de proyectos en común, y de repente se vea arrasado por una nueva jefatura, sin escrúpulos, cargada de ignorancia y que rompa toda la estructura, arruinando, el trabajo de tantos y tantas, llegó ¡¡¡ Luego le llamaron misógino. Razón no faltaba.
    Bueno, luego esta el silencio devastador y el búscate la vida. Donde la dirección ni explica, ni razona, sólo obliga el cumplimento correcto de la ciencia infusa.
    Y con los años y experiencias te sitúas y aprendes a crecer en tu poderío interior y ya nada te afecta, sales airosa, feliz y sonriente, porque cumples, y en el baile aprendes a dar la vuelta sin tropezar, con la certeza de que nada es lo que parece.
    Cierto es que la implicación es la justa, porque a todos nos gusta que nos reconozcan. Recibimos las quejas con la elegancia del silencio y el cambio de actitud, pero los aciertos no reconocen el camino.
    Me cuesta creer en empresa y valores personales, humanos.
    No obstante me agrada tu planteamiento, como una nueva esperanza de vida laboral.

    Un abrazo 1.1

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