Coaching y literatura

Este fin de semana he tenido el curso de coaching. En el curso, hacemos muchas dinámicas de grupo. Hoy quiero hacer mi propia dinámica en el blog para poder enseñar algo: en la vida, siempre puedes volver a construir algo bonito a partir de algo menos interesante. Para mostrar este objetivo, he rescatado dos párrafos de un texto que escribí cuando tenía 14 años y estaba en el instituto en clase de literatura. Se trata de un relato de época en el que una mujer que se casó en un matrimonio de conveniencia, se enamora de otro hombre y decide vivir esa historia. Con el paso de los años, es decir, desde la perspectiva del presente, leo el texto y lo único que me gusta de verdad es el principio y el final:

Así empieza la historia: "Cierro los ojos durante horas, volando por los mágicos parajes, en los que, comos dos delincuentes, ocultábamos nuestro amor. Acostados en el césped, en un pedacito de cielo, plantábamos las fotografías de los recuerdos, en un nostálgico jardín en que el descansa su alma, mientras espera, que algún día llegue la mía".

Y este es el último párrafo de ese relato escrito en plena adolescencia: "Pero espero que estas pequeñas páginas de mi diario, sirvan a generaciones posteriores para escuchar el eco de sus corazones y no renunciar a la fuerza de esa magia que nos hace sentir personas queridas por otras".

Ningún principio, ni ningún final, tinen sentido sin un proceso, así que hoy, con el paso de los años, he reconstruido una página de aquel diario que escribió aquel personaje ficticio, y con el que tal vez, pueden sentirse identificadas otras personas gracias a la empatía que existe entre la ficicón y la realidad:

"Quiero besar tu alma hasta que te duela la indiferencia de no haberme conocido antes. Bajar hasta el abismo de tus labios para repetirte una y mil veces, que eres la persona que más he querido en mi vida. Y caer en la tentación de este pecado mundano que me eleva a los cielos al precio de saber que soy afortunada por vivir algo que sólo tú y yo conocemos. 

No necesito más testigos, preguntas indiscretas, silencios incómodos, ni dudas existenciales. Conforme más te conozco, más te quiero y cuanto más te quiero, más sé que tú eres mi camino. Y no renuncio a este camino de una forma consciente, plena y libre porque sé que tú estabas aquí por algo. Tal vez, para llenarme de luz, o a lo mejor también, para enseñarme que cuando se quiere de verdad a alguien, hay que arriesgar, apostar y quemarte, aunque nadie entienda nada. Aunque yo tampoco entienda por qué debilitas mi voluntad hasta el punto de no saber quién sería yo, de no haberte conocido nunca. O más bien, sabiendo que tú eres la persona que había esperado toda mi vida. ¿Qué tiene eso de malo? ¿Por qué tengo que renunciar a ser feliz?  

Quiero poner locura al corazón, y razón a la vida para confirmar una y mil veces, que el verdadero delito sería olvidarte. Porque en mi balanza de lo bueno y lo malo, tú desequilibras todos mis esquemas, mis valores y mi ética. Yo no tengo la culpa de haberte conocido más tarde que a él. De hecho, creo que esta historia no sería tan profunda de no ser porque tenemos obstáculos que superar juntos. Y en cada salto que doy hasta el vacío siento el vértigo de sentirme insegura y a la vez, plena porque sé que tú has hecho de mis días, una aventura inolvidable que me llevaré al otro mundo para siempre. Gracias a ti, sé que soy valiente, por haberme atrevido a ir contracorriente.  

Hoy, únicamente, quiero besar tu alma y tu cuerpo hasta que te duela la indiferencia de no haberme conocido antes". 

Comentarios

  1. Esta entrada, me parece una revolución genial y no quiero que duela la indiferencia.
    Me he parado a pensar en esta frase:
    "Ningún principio, ni ningún final, tienen sentido sin un proceso"
    Me ha gustado y todavía no sé porque.
    La vida a veces te pone en la tesitura de decir, todo es blanco, o todo es negro.
    Pero se sale, siempre se sale, aparece el gris o simplemente eliges blanco o eliges negro.
    Yo elegí blanco y quizás se conviertió en mi color preferido.
    Hay que seguir amando y besar su alma para después rozar sus labios y decir te quiero, aún en la distancia y desear que el vacío del aire envuelva ese alma, que un día besará la tuya.

    Esta vida es para los valientes
    Un besazo y lo has bordado¡¡1.1

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  2. hola Maite, qué relato más precioso. es genial que, después de tantos años (bueno bueno no tantos jeje), rellenas los huecos de algo que escribiste antaño. y es que en tu alma permanece el fuego que ya entonces empezaste a cultivar. sigues viendo la vida en positivo, nunca has dejado de hacerlo, y eso es muy muy bueno. enhorabuena y bss, pablo
    pd, os tengo que contar lo bien que lo pasamos en sevilla. a ver si hacemos una quedada.

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