La ley del egoismo universal

Será cuando yo quiera, cuando yo pueda, cuando a mí me venga bien... ¿Dónde queda el tú en medio de ese espíritu tan tristemente habitual? Las necesidades emocionales ajenas son literalmente, nada para quienes no ven más allá de ese YO GIGANTE llamado VANIDAD o SUPERFICIALIDAD: yo, yo y yo.
 
Si en algún momento os encontráis con alguien así, tal vez, sintáis la tristeza interior de decir: "Devuélveme la autoestima que me has robado a base de intentar entender algo que no tiene explicación". ( Es imposible tener empatía con alguien que te trata como si no existieras, como si no contaras para nada).
 
Lo peor, es que las personas así, rara vez se dan cuenta de que lo son, rara vez, miran hacia sí mismas para hacer autocrítica y tratar mejor a las personas. A veces, los humanos nos sometemos unos a otros a situaciones bastante decepcionantes. Es entonces, cuando cobra sentido esa metáfora de "tengo una decepción que no me cabe en el cuerpo". Y sí, a veces, ese sabor amargo a nivel interno, realmente, te desborda, te deja como vacío, te deja sin nada... Porque cuando una persona tipo: Yo, yo, yo, se encuentra con otra que no es así, existe el riesgo de que el otro termine desgastado a base de dar, de intentar comprender, de justificar al otro. Hasta que un día, ya te hartas y dices hasta aquí. Yo también cuento, yo también existo y yo también soy importante. Me merezco que me traten mejor. Me merezco el mismo respeto que yo ofrezco. Lo triste es que a veces, nos damos cuenta de las cosas demasiado tarde. Aunque en realidad, nunca es tarde para reafirmar tu propia dignidad y tu valor como persona.

Para reflexionar sobre esta cuestión, os invito a ver una película que hoy vi en el cine: "Si de verdad quieres", protagonizada por Meryl Streep. Frase para pensar: "Me haces sentir como si yo no valiera nada". ¿Nunca os habéis sentido así ante los ojos de otra persona?

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