Titanic, catarsis de emociones

No todas las películas de Hollywood terminan bien, para muestra un botón: Titanic que este viernes se ha emitido en Divinity. Una película que vi en mi adolescencia y que no había vuelto a ver desde entonces. Como es natural, en la actualidad, con mi formación en temas emocionales, no he podido evitar poner el foco de atención en los temas anímicos  que son muchos. Sin embargo, creo que en el fondo no es una película para comentar porque te deja en una catársis al más puro estilo aristotélico, en donde no sabes si lo importante del mensaje que transmite la trama es la alegría por haber vivido un amor de ese tipo o la tristeza por haberlo perdido. Seguramente, ambos sentiimentos están encontrados en el corazón de Rose cuando recuerda desde la vejez su naufragio sentimental con Jack. El Titanic es el barco de la vida, del lujo y de la esperanza. Allí surge una historia diferente, una historia realmente bonita entre dos personas de clases sociales distintas, sin embargo, ambas se unen y se quieren, tal vez, porque el límite de la vida, nos hace acercanos a lo que realmente, amamos.
 
De toda la película, yo me quedo con una frase dicha por la protagonista: "Jack me salvó en todos los sentidos en los que puede ser salvada una mujer". ¿Por qué fue salvada Rose a nivel emocional? Porque de pronto, se encontó con alguien que vio su luz, le vio a ELLA. Y entonces, después de estar acostumbrada a recibir caricias negativas por parte de su pareja, se encontró con alguien que le dio reconocimiento. Es solo una película, es verdad, pero es curioso cómo en ocasiones una película refleja un amor sin límites que no siempre se da en la realidad de la vida. Ella sobrevive por él, algo que me recuerda al mensaje de Victor Frankl y la logoterapia: "el amor se convierte en un sentido para vivir incluso en las peores circunstancias".

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