Qué me ha enseñado el coaching

El otro día, compartí con vosotros el enlace de un reportaje publicado en la revista Mujer Hoy sobre mujeres que habían vivido una relación a escondidas del mundo. Este tipo de historias siempre genera un debate ético para muchas personas. Y a veces me pregunto: ¿Quién es nadie desde fuera para juzgar aquello que pasa en el corazón de otra persona? 

Para quienes no lo sepan, una de las bases del coaching es esa, escuchar limpiamente, sin meter tu mapa del mundo de por medio, sin juzgar a la otra persona, sin pensar si está haciendo lo correcto o se está equivocando. Este aprendizaje es difícil, pero es verdaderamente bonito pensar que alguien puede sentirse libre de  acudir a un coach para contarle cualquier historia y saber que esa historia, va a quedar en la más estricta confidencialidad. 

Y que además, quien escucha esa historia no lo hace bajo los filtros de "bueno y malo". Simplemente, escucha una historia que le pertenece a otro, y como tal, merece respeto. De aquellas historias publicadas en la revista Mujer Hoy, a mí hubo una que me pareció bonita, muy dura, pero bonita. Y al leer esa historia, queda claro que al menos, por parte de ella, sí que hubo un gran amor, y ella se sintió afortunada por vivir esa historia.  ¿Quién es nadie desde fuera para decir si eso es amor o no lo es, si ella, lo siente así?

Ante las historias de amores a escondidas, y de otros, amores vividos a plena luz del día, surge una realidad: en ambos casos existen luces y sombras. ¿Qué quiero decir con esto?

Que en los amores vividos a la luz del día, también puede existir mucha oscuridad, muchas partes que no relucen y mucha infelicidad que se tapa, por pura hipocresía social o por miedo a asumir la propia realidad.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Ventajas de ser emprendedor después de los 40